Esa unión, el amor

Esa unión, el amor

Como hemos visto en los dos últimos artículos, todo está absolutamente unido. El amor no tiene nada que ver con lo que uno piensa, perciba o sienta. Yo te acepto tal  como eres y actúo desde un propósito de construcción en lugar de destrucción. A pesar de que haya cosas que no me gusten de mi pareja, me adapto porque la valoro y respeto. Por lo tanto, automáticamente, estoy agradeciendo a la persona que tengo a mi lado, y asumo mi decisión y la amo. Como veis está todo ligado.

Y si todo está unido de algún modo, también debemos de tener en cuenta todas aquellas cosas que no deberíamos decir en el amor. Frases como las siguientes deberíamos de borrar en cualquier relación:

– ¡Estás equivocado!

– ¿Eres tonta?

– ¡No es cierto!

– No me gusta que…

– No quiero que…

– Me molesta que…

– No me vengas con historias…

Con frases como las anteriores lo único que estás haciendo es culpar, juzgar, criticar… Quieres cambiar, agredes, huyes, no aceptas, tampoco te estás adaptando. Y ni mucho menos estás valorando o agradeciendo a la otra persona.

Estas frases, entre muchas otras, están prohibidas en una relación de amor, en una relación desde el amor. El amor, es la Ley Universal que está por encima de todas las leyes universales. Está por encima de todo. No se escapa nada a esta Ley; es tan grande que, según  los maestros y expertos,   nada se escapa al amor.  Esta es la fuerza transformadora más importante y fuerte del Universo.

Si, a partir de este preciso instante, empiezas a utilizar estas siete  herramientas del amor, mejorarás tu relación con toda la gente que te rodea. Empezarás un proceso de transformación que no va a durar de la noche a la mañana. Tienes que disfrutarlo, ya que no es una carrera de velocidad, es una carrera de fondo,  tienes muchos frentes que trabajar.

Tienes que aceptar Vs. Cambiar al otro, por lo tanto, cuando tú quieres cambiar al otro, interfieres en el aprendizaje del otro. Si tú entras en un proceso de agresión, estás siendo desleal con los acuerdos.

Para no sufrir, como vimos en el artículo anterior, hay que aprender a agradecer. Hay que agradecer todo, lo bueno y lo malo. ¿Pero qué es bueno y qué es malo? Todo son lecciones de vida.

Cuando nosotros culpamos a alguien somos emocionalmente inmaduros. Cuando yo culpo a mi pareja es porque no he asumido mi decisión o responsabilidad.

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