El amor y la consciencia

El amor y la consciencia

En el artículo anterior vimos qué era el amor, y el amor nos llevó a la consciencia. Entonces, sería bueno preguntarnos, qué es la consciencia?

Es un conocimiento que tiene el ser de si mismo y de su entorno. Nos tenemos que fijar que es conocimiento y no información. Son aspectos completamente diferentes. Por eso, en el artículo anterior, nada más empezar, os dije que teníamos que experimentar todo aquello que leemos, escuchamos, etc. Si no se experimenta, no se puede conocer. Si no se conoce, no se convierte en verdad. Si no se convierte en verdad no se puede trascender.

La consciencia, para llegar a tener un estado de conocimiento, tenemos que coger toda aquella información que hemos ido recopilando a lo largo de los años. Y una vez recabados todos estos datos, hay que buscar la forma de experimentarla, evaluarla. De este modo estaremos convirtiendo esta información en conocimiento. Ya que de esta forma, conocemos esta información de primera mano. Así, mi ser, puede pasar al siguiente nivel, que es el de la comprensión.

A continuación, una vez hecha la introducción me gustaría empezar a hablar sobre las 7 herramientas del amor. Las 5 primeras se denominan las 5 A.

-Aceptar

-Actuar

-Adaptarse

-Agradecer

-Asumir

Para llegar al total de las 7 herramientas del amor, hay dos más que son:

-Respetar

-Valorar

Yo, para poder amar tengo que aceptar. Tengo que aceptar todo lo que experimento en mi vida. Para amar necesito tomar acción. Para amar necesito adaptarme a todos los cambios externos. También tengo que practicar a agradecer y a asumir que hay que tomar responsabilidad de todas mis decisiones y acciones. Para amar hay que saber aprender a respetar. Y como último punto, hay que educarse a valorar.

Cada una de esas herramientas implica una renuncia. Pero a qué tenemos que aprender a renunciar en cada caso?

Si tú aceptas, tienes que renunciar a cambiar a los demás. Si actúas, asumes que no agredirás al resto. Si te adaptas a tu entorno, concluyes que no vas a huir de él. Por ejemplo, cuando salimos de nuestra zona de confort, pero no conseguimos adaptarnos, huimos y volvemos a ella.

Si tú agradeces renuncias al sufrimiento. Para ello hay que ser consciente de como actúo, pienso y como recibo la información interna y externa.

 

Si asumes, cesas de acusar. Si respetas y valoras al resto, cesas de criticar, juzgar o castigar. Si valoras lo que tienes, te adaptas, y no huyes de ello.

Como veis, son antónimos los unos de los otros. Todo depende de qué decisión tomemos.

Próximamente continuaremos ampliando todos estos temas.

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