Valorar

Valorar

Tal y como vimos en el artículo anterior, tenemos que valorar lo que tenemos. Por eso hay que saber cómo valoramos.

A modo de ejemplo, podemos repartir nuestra forma de valorar de la siguiente manera:

Lo que tenemos en un 10%

Lo que queremos en un 40%

Lo que creemos en un 50%

Si yo valoro lo que tengo en un 10%, entonces lo que tengo actualmente lo estoy infravalorando, en cambio doy mucho valor a todo aquello que quiero, pero no poseo.

Si una persona  está dando el 50% a lo que cree, podemos considerar que es muy rígido mentalmente porque no da cabida a gente que difiere en ella en cuanto a opiniones. En este caso es difícil entrar en un proceso de transformación como persona. Es complicado  cambiar su forma de pensar, ya que cree que su modo es el correcto: pone su manera de ser, de hacer, de pensar y ser por encima del resto.

Si  desvelamos qué tipo de personas son estas, descubriremos que son gente que tiene un alto grado de sufrimiento en la vida. Sufre por todo. Sufre por lo que no tiene, y como no tiene muchas cosas, su sufrimiento es muy elevado. Sin embargo, su lealtad es mínima. Infravalora lo que tiene. Además, su estabilidad emocional es muy baja, debido a que puede creer que tiene la razón cuando no es cierto, cuando piensa que tiene el único punto de vista válido y si alguien le argumenta otro, sufre, por este motivo, porque se le desmonta su estructura mental.

Para poner punto y final a estos últimos artículos sobre las siete herramientas del amor, me gustaría dejaros con unos sencillos ejercicios denominados “Ejercicios de suma y resta de amor”. Son para hacer de forma individual y de forma introspectiva hacia uno mismo y en la relación.

¿Cuáles son tus mayores dificultades en las relaciones?

¿Sobre qué discutes o estás en desacuerdo?

¿Cómo te gustaría que los demás te trataran a ti?

Una vez respondas de forma totalmente sincera a estas tres sencillas preguntas, sé consciente y valora si las respuestas que has dado suman o restan amor en tu vida. Si lo hace en la vida de los demás. Si te suma o te resta paz.

También me gustaría hacer un pequeño repaso sobre las actitudes aprendidas y sus resultados.

  • Todo lo que quiero retener me genera un alejamiento proporcional a este.
  • Toda mala voluntad genera pobreza
  • Toda prohibición genera un rechazo
  • Toda imposición genera rebeldía
  • Toda exigencia genera una frustración
  • Toda agresión genera una destrucción
  • Todo rechazo genera soledad

Por lo tanto, tenemos que aprender a encontrar este equilibrio para crecer de forma consciente y ser mejores en el día de mañana.

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