Miedo al abandono

Miedo al abandono

Esta vez me gustaría tratar sobre un fragmento de mi libro “El viaje del elefante” que habla sobre el miedo al rechazo:

El miedo al abandono y el miedo al rechazo, son dos de las barreras de la comunicación más comunes en la relaciones de pareja. Nos paraliza el creer que vamos a perder la persona que amamos si decimos lo que pensamos y si no decimos aquello que él o ella quiere que digamos. Para trascender esta limitación hay que tener en claro varias cosas:

-¿Tienes todo lo necesario para vivir?

-¿No tienes lo que no necesitas?

-¿Nada te pertenece? Luego, no existe la pérdida

Si llegases a perder algo, seguramente no lo necesitas. O no supiste valorarlo.

Cuando una persona llega a tu vida, es porque tu ser ha creado una correspondencia para compartir una experiencia con esa alma. Digamos que será una especie de entrenador para tu crecimiento interno. Pero la verdad es que se entrenan el uno al otro.

 

Aquí hay dos cosas interesantes. Primero, se habla del miedo al abandono y al rechazo. Las relaciones no pueden crecer si están basadas en el miedo y el rechazo,  porque estás constantemente a la defensiva, pensando que vas a perder a esa persona. O estás a la ofensiva, pensando que esa persona te rechazará en cualquier momento.    Entonces, el miedo  te hace  no ser tu mismo: quieres agradar a la otra persona, cueste lo que te cueste.

Tienes todo lo necesario para vivir. Si lo pierdes, primero, es porque seguramente no lo habrás necesitado, o a lo mejor,  porque no lo has sabido valorar.  Aquí hay dos cosas diferentes.

Cuando tu pierdes algo que crees haber tenido, pregúntate si le diste el valor suficiente para mantenerlo, no para controlarlo. No valores a alguien por el temor de ser rechazado, valóralo tal cual y como es, acepta quien es. Cuando aceptas a esa persona, el miedo se va y el rechazo desaparece. Eso sucede porque te centras en el valor de ese ser.

Cuando una persona llega a tu vida, se convierte en un entrenador personal, porque váis a trabajar como espejos. Esa persona te va a mostrar tus debilidades, confrontándote. Te va a mostrar tus limitantes, la rigidez mental que tienes, e campo mental reducido con el que ves a tu alrededor; por eso se convierte tu entrenador. Sin embargo, tú te vas a convertir en su entrenador o entrenadora.

No hay relaciones que crezcan si ambos no se entrenan. Lo bonito de estar en pareja es poder crecer juntos, es basar la relación en un crecimiento continuo, sin miedo al abandono ni al rechazo.

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