¿Qué es la limosna espiritual?

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¿Qué podemos entender como limosna espiritual? Una persona que pide limosna, es alguien que es dependiente de otro. Si yo le doy una limosna a alguien  es porque,  en principio, esa persona no puede valerse por si misma, ni tiene los recursos ni herramientas necesarias para poder solventar un problema.

En el momento en el que yo hablo de limosna espiritual, me refiero a todas las personas que hacen oraciones y piden algo a través de ella: hacen una meditación y piden algo a través de esta, hacen una invocación o evocación para pedir por la paz en el mundo, para pedir que me vaya bien un examen… Es el momento en el que entras en esta dinámica de pedir cosas para calmar tu ansiedad, para suplir esas necesidades que en principio piensas que tienes. Y es que muchas de estas necesidades son creadas por la sociedad, por la cultura, y no se te satisfacen. Te crean, posiblemente, una frustración.

Hay personas que dicen, tú sigue orando o sigue rezando y en algún momento Diós te lo concederá. Entonces pasamos a ser parásitos espirituales, solamente pedimos, chupamos, queremos. Imagínate la cantidad de gente en el mundo, que son siete mil millones de personas pidiendo: los hinduistas, los budistas, los musulmanes, los cristianos.

En el mundo, en la naturaleza, en el cosmos, todo se basa en un equilibrio. Tiene que haber un perfecto equilibrio. Si yo doy, recibo. Si yo recibo, es porque he dado o voy a dar. No conviertas tu vida en una limosna.

¿Qué culpa tiene Diós, los ángeles, los maestros, o como lo quieras llamar, de las cosas que tú has hecho? Asume tu responsabilidad de vida. Acepta lo que tienes. Valora todo lo que has conseguido. En vez de pedir que te solucionen la vida,  ¿por qué no pides herramientas para que tú mismo la puedas solucionar? ¿Por qué no pides información o conocimiento, para que seas tú quien tome las riendas de tu vida y solucione el problema, salgas de la dificultad o pases esa lección?

En el momento en que tú empieces a solucionar tus propios problemas, podrás ayudar a otras personas basándote en tu experiencia, no en un milagro. Ese es el verdadero milagro, el que tú soluciones las cosas, no por arte de magia, sin tú mover un dedo y que las cosas pasen.

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