La persona que no existe

La persona que no existe

Hoy quiero hablar sobre un tema que muy pocas veces nos paramos a pensar. Es sobre la persona que no existe. ¿A quién me refiero con eso? ¿Quién es esta persona que no existe? Pues me refiero justamente a ti, a mi, a cualquiera de nosotros.

En algún momento de nuestras vidas, y posiblemente a día de hoy, durante nuestro día a día, nos estemos fijando más en el otro que en nosotros mismos. Estamos habitando en la otra persona. En mi vecino porque me llama la atención su estilo de vida. En mi pareja porque la quiero tanto, que tengo que vivir por ella y para ella. En mis padres, en mi familia, ya que me importan tanto que solo pienso en ellos. Como podéis ver, estamos habitando continuamente en el otro, en otras personas.

Tu realidad se forma del deseo de alcanzar algo que no tienes. Quiero eso de mi vecino, quiero lo otro de mi amigo. Estás habitando en el otro. Eres alguien que no existe. No existes porque estás pensando en cómo agradar a los demás. Porque no estás centrado en ti. No existes porque quieres conseguir cosas que tienen otras personas. Porque estás tan centrado en la gente que te rodea, en lo que les define a otros, que en ningún momento estás pensando en qué te define a ti.

¿Tú podrías definirte sin utilizar las cosas que tienes? ¿Te podrían definir otros sin decir lo que tienes o posees? Esa es la gran diferencia entre una persona que existe, que se dedica a existir y una persona que no existe.

Esto es un proceso que hay que trabajar a diario y que hay que repetir continuamente. Un cambio que no va a culminar de la noche a la mañana. Es un ejercicio que yo,  personalmente, hago y voy repitiendo de forma cíclica, cuando te das cuenta que estás habitando en el otro y estás dejando de existir. Es entonces, cuando tienes que transformar este pensamiento, tienes que empoderarte para tomar nuevamente la  existencia.

Recuerda,  lo que te estoy diciendo en este momento ponlo en duda, verifícalo en primera persona. No quiero sumar creencias. Quiero que encuentres la verdad, tú verdad.

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