Los 33 escalones

Los 33 escalones

Desde el año 1989 hasta  hoy, he sido consciente de que he tenido muchas muertes a lo largo de mi vida. En el momento en que cambias la personalidad, muere una versión de tu persona y vuelve a nacer otra.

En mi caso, en el atentado que sufrí con mi familia en un autobús de Bogotá, aparte de morir gente que quería, también murió una parte de mí. A partir de esa experiencia empecé a aprender sobre el desapego y otras muchas cosas que ni tan siquiera sabía que existían.

Cuando yo empiezo a tomar conciencia de todo las muertes que he tenido, me pregunto como puedo encajar toda la información que me está llegando. Entonces, hay que ordenar la información.

En la imagen de la parte superior, se puede observar la constitución septenaria del ser humano. Se divide en dos grandes partes, la inferior denominada cuaternario, que representa la personalidad, y la superior, llamada triada que significa el individuo. Con este esquema, yo pude ir encajando toda la información que tenía y poder autoconocerme mejor.

En la parte inferior, la diferencia que se hace en la constitución septenaria del ser entre la mente concreta y la mente pura es, la siguiente: la mente concreta es la que tenemos nosotros dentro de nuestra personalidad, es la encargada de hacer ideas circulares. Entras en un círculo vicioso.

En el nivel posterior, nos encontramos con el cuerpo astral, que es la emoción y los sentimientos.

Seguidamente nos encontramos con el pránico-energético, la energía, la sangre los fluidos. Engloba todo aquello relacionado con la energía que tenemos pero, sin embargo, no sabemos como medirla.

Y finalmente, en el último escalón nos encontramos con la materia. Todos estos niveles que hemos descrito anteriormente, define todo lo que a la personalidad se refiere. Es decir, si yo me veo bien o mal, si yo me siento de una forma u otra, que es el ego el que está hablando, lo concreta la parte astral.

Después de estudiar este diagrama, me ha sido muy fácil identificar qué cuerpo estaba hablando de mi personalidad. A partir de este momento, empiezo a diferenciar quién está hablando dentro de mi, y lo más importante, qué es lo que quiere: qué es lo que quiere esa versión de mi persona y cómo lo quiere conseguir, cómo se relaciona con las otras personas.

Si estoy enfermo, primero ha pasado por la mente concreta, en la que entras en una idea circular. Esta, a su vez, pasa a una emoción que te crea un sentimiento, te baja la energía en el cuerpo pránico, y te enfermas.

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