¿Ya eres maestro?

Es imposible acceder al conocimiento sin antes acercarte a lo desconocido. Nadie puede crecer interiormente aislado en un monasterio. Recluido en una caverna. Yendo a misa o a grupos de oración, donde solo hay personas que no piensan por si mismas, sino que obedecen una doctrina. Y mucho menos, rodeados de maestros de viajes espirituales.”

Muy interesante estas frases que podemos encontrar en el libro “El viaje del Elefante”. Esto es muy común. Me gustaría que nos quedáramos con esta parte:


Si nadie te enfrenta con tus limitantes y tu  no te enfrentas a nadie, lo lógico es que pienses que has llegado a la sabiduría. Si yo me reúno sólo con maestros, y hablan desde el amor, desde la tranquilidad, desde la paz, y  yo no he llegado a este estado, pero me he colado en el grupo de los maestros,  en algún momento pensaré que soy un maestro o que yo no tengo ningún conflicto, que ya lo he aprendido todo de ellos.

Pero, realmente, de quien vas a aprender es de la persona que se enfrenta contigo, la que se enfrenta a tu ego, la que te muestra un espejo donde  ves quien eres,  quien te muestra los limitantes que tienes en la mente.

Es muy fácil irte a un monasterio, estar 7 años en el Tíbet, y pensar que ya has llegado a la sabiduría. Esto es sencillo. ¿Por qué? Porque estás rodeado de personas que van a respetarte, van a aceptarte tal y como eres. Pero el verdadero crecimiento de la consciencia, es desde la dualidad. Para poder alcanzar la armonía tienes que comprender la desarmonía. Para poder alcanzar un orden, tienes que haber pasado por el caos. No puedes saltarte un paso previo.

 

El ejercicio que te propone “El viaje del elefante”, además  de  rodearte de personas que te inspiren a ser mucho mejor, también te plantea poner esa información en práctica con la gente que se confronta contigo, la que no te respeta, la que no te valora, para que  la comprendas, y puedas trascender ese límite, esta es la única manera.

Y me gustaría decirte una última cosa, este es el momento, no ningún otro, simplemente ahora. Para que tú puedas invertir en tu plenitud.

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