Una visión más allá de lo visible.

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Transpersonalidad y otros retos.

Mi propuesta en este artículo es hacer un ejercicio de tener una visión más allá de lo visible

De nuestros cinco sentidos, hemos entrenado la vista como el mayor filtro para percibir e interpretar lo que nos rodea. 

La neurociencia ha demostrado que nuestro cerebro emite más señales a los ojos que al contrario. ¿Interesante verdad? Luego del 100% de lo que vemos, no es lo que ha percibido objetivamente el ojo, sino la interpretación que hace la mente del estímulo exterior. Lo que el cerebro no comprende… el ojo no lo ve.

Esto me hace recordar una sugerencia que algunas escrituras sagradas nos han dicho durante miles de años: “leer entre líneas”

Esa capacidad que nace con nosotros, la perdimos. ¿Podemos desarrollarla? Si, con un entrenamiento adecuado.

¿Les suena Li Wenliang?

Fue el oftalmólogo que, junto a otros siete (7) médicos, fue el primero en lanzar la alarma sobre el Covid19. Para quienes no conozcan la historia se la resumiré, pero no tiene desperdicio porque para mi está llena de simbología y de un mensaje profundo.

Este médico de 34 años el 30 de diciembre de 2019 escribió un mensaje a un grupo de antiguos compañeros de facultad de medicina, el cual contaba que en su hospital de Wuhan habían ingresado siete (7) pacientes con síntomas muy similares al SARS del 2003, pero ingresaban presentando un tipo de conjuntivitis. Según expertos, la congestión conjuntival anormal tipo conjuntivitis y, en otros casos, una conjuntivitis folicular podría ser un síntoma temprano de coronavirus. Dos meses más tarde, una enfermera identificada como Chelsey Earnest, perteneciente al Life Care Center en Kirkland, ubicado en el estado de Washington aseguraba que una característica notoria a tener en cuenta en los pacientes que llegaran a urgencias, eran los ojos rojos.

El propósito de Li con ese mensaje era que sus colegas tuvieran cuidado y alertaran sólo a sus familiares de un posible brote, pero uno de sus compañeros lo publicó en las redes y el efecto dominó comenzó.

Cuatro días más tarde la policía le detenía por  “difundir rumores”, un cargo que en China está penado hasta con siete (7) años de cárcel. Li, junto a sus otros compañeros, tuvo que firmar una declaración admitiendo su “error” y prometiendo no volver a hablar de ese tema.

El 8 de enero del 2020 El Dr Li atendió una paciente que acudía a un control oftalmológico por glaucoma, sin saber que llevaba el virus.

El 10 de enero Li Wenliang presentaba dolor de garganta, fiebre, tos y dificultad respiratoria. Dos días después lo ingresaron por contagio. 

El siete (7) de febrero varios medios Chinos y la OMS confirmarían su muerte de manera oficial. 

Fractal de una neurona.

Ahora viene lo interesante para mi. 

Esta pandemia nos lleva tratando de enseñar que estamos 100% desconectados de nuestro propósito como seres humanos. El virus se presenta como un ataque dirigido a nuestros sentidos, filtros diseñados para la interpretación de la realidad.

No fue gratuito que los primeros pacientes presentaran enfermedades relacionadas con los ojos.. ¿Qué teníamos que ver y nos negábamos a ello?

Luego la policía, obligó a que Li y sus colegas anularan no solo lo que habían visto, sino lo que habían escuchado y comunicado (vista, oído) 

Para quienes no sepan con exactitud, hay varios tipos de conjuntivitis y una de ellas fue la que diagnosticó Li: la conjuntivitis infecciosa. Esta representa, aproximadamente, un tercio de todas las conjuntivitis y puede ser debida a bacterias o virus.

¿Sabes cuántas personas hay en cuarentena a nivel mundial? Aquí tres noticias. 

Una de cada tres personas está en confinamiento por covid-19 en el mundo ( https://www.semana.com/mundo/articulo/se-estima-que-un-tercio-de-la-poblacion-mundial-quedo-confinada/658823

Coronavirus: un tercio de la población mundial está en confinamiento (https://www.perfil.com/noticias/internacional/coronavirus-un-tercio-de-la-poblacion-mundial-esta-en-confinamiento.phtml

Un tercio de la población mundial, confinada por coronavirus. El último país en decretar un encierro masivo en casa para sus ciudadanos ha sido la Índia (https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20200324/un-tercio-de-la-poblacion-mundial-confinada-por-coronavirus-7903274)

Un tercio de la conjuntivitis se presenta como virus. Un tercio de personas en el planeta están en cuarentena. ¿Y esta coincidencia? Por lo menos graciosa.

El término transpersonal significa “más allá” o “a través” de lo personal, y se refiere a las experiencias, procesos y eventos que transcienden la habitual sensación de identidad, permitiendo experimentar una realidad mayor y más significativa. 

Walsh y Vaughan (1994) y Daniels (2008)

Como se hizo caso omiso al mensaje que estaba dando éste portador (Covid19), «la vida» emitió otro comunicado aún mayor y más contundente una semana después de la mano de una paciente con glaucoma.

El glaucoma es una enfermedad del ojo que le roba la visión de manera gradual. Por lo general no presenta síntomas y puede resultar en la pérdida de la visión de manera repentina.

Y aquí comienza mi interpretación Transpersonal.

Un medico especialista de ojos, cuyo propósito es sanar la visión de sus pacientes, se le obliga a no reconocer (ver) una evidencia médica. 

Tres meses más tarde el virus se había esparcido a lo largo del planeta porque ninguna autoridad competente quiso “Ver” a tiempo lo que se venía encima. ¿De manera repentina, como el glaucoma?

Como medida de prevención los sanitarios deben protegerse ojos, nariz, boca y no entrar en contacto físico con nada infectado (Cuatro de los cinco sentidos)

He seguido de muy cerca las reacciones de amigos, familiares y colegas próximos a mi y en todos se ha repetido un patrón de comportamiento: La soberbia. 

Soberbia se puede definir como la creencia de que todo lo que uno hace o dice es superior, y que se es capaz de superar todo lo que digan o hagan los demás.

¿Dónde he visto la soberbia?

Primero en mi, porque he escrito este artículo creyendo que he visto algo que otros no han visto. Y es por eso que la presento como una propuesta, una simple teoría de miles de millones que hay en las redes sociales.

Por otro lado, no hay duda de que la idea de permanecer en casa fue, es y seguirá siendo muy cuestionada. Comenzó como una sugerencia dirigida al sentido de responsabilidad de los ciudadanos, hasta modificarse en una norma o ley de estado en gran parte de los países infectados. 

Las leyes de los países se crean en respuesta al reflejo de los niveles de consciencia de sus ciudadanos.

Ley de Correspondencia

El beneficio personal y la cantidad de creencias desde el Ego alimentaron el orgullo individual y colectivo hasta que despertó la soberbia. Apareció en los médicos, en las autoridades, en catedráticos, epidemiólogos, en quienes están a favor de las teorías conspiradoras, en los políticos y periodistas, en jóvenes, mayores y ancianos. Todos hemos pasado por estados de soberbia.

La sociedad mundial había vuelto a comportarse desde el automático:  eso aquí no pasa, eso les ocurre a los chinos por ser como son y comer cuanto animal se les cruza. Luego en España dijeron lo mismo de los italianos y los ingleses de los europeos, y los estadounidenses del resto del mundo. Nos convertimos en jueces y verdugos, acorde a nuestro nivel de consciencia.

Y aquí estamos. Sin querer comprender qué significado Transpersonal tiene todo esto. 

¿Sabe tu ego hacia dónde te diriges?

Pero cabe destacar que una pequeña minoría se libró de ser contagiado por su ego. Quienes han aceptado desde el minuto uno y tuvieron la capacidad de adaptarse renunciando a sus deseos, sin sentir rabia, tristeza, decepción, ansiedad, frustración, miedo, indignación… esos trascendieron la pandemia física, mental y espiritualmente. Todos los demás conectamos con nuestra parte más animal del cerebro: la supervivencia.

Enunciaré algunas afirmaciones (en términos generales) que alimentan nuestra ignorancia y nuestra limitación mental.

  1. Nos han impuesto el cubrir nuestra cara para que el reconocernos sea más difícil. Pregunta: Antes de esta pandemia, ¿cuándo el ser humano se reconoció en el otro?
  2. Nos han obligado al distanciamiento social. Pregunta: ¿Cuántas veces le dices te quiero, te amo a tus padres, a tu pareja, a tus amigos? ¿Cuántas veces en enero y febrero miraste a los ojos a tu prójimo durante más de siete segundos y conectar con sus emociones o con su alma? Hoy en día a pesar de las facilidades tecnológicas, es cuanto más los seres humanos están social y emocionalmente alejados.
  3. Tenemos casa por cárcel. La cárcel más próxima que tenemos es nuestra mente y llevamos viviendo en ella desde los cinco años de edad. La cárcel de la que te quejas debería ser lo mínimo de tus preocupaciones. Si no sabes cómo liberarte de ti mismo, ¿crees que sabrás cómo librarte de un gobierno opresor?
  4. Ahora aumentará la violencia familiar. Los factores de crecimiento de un problema generarán aumento del mismo sólo cuando uno o varios de esos factores permanecen dentro de la ecuación. Los responsables de la violencia familiar son todos los integrantes de la familia, no un solo individuo. La última asesinada por violencia de género fue la única que presentó denuncia por maltrato de las 18 víctimas en 2020 490 casos de violencia familiar (entre padres a hijos, hijos a padres, entre hermanos, entre parejas) 120 casos de violencia hacia las mujeres.
  5. Nos han obligado a quedarnos en las ciudades. Ya no podemos hacer uso y disfrute de nuestras segundas residencias. El ser humano tiende a valorar lo que tiene cuando se le priva el acceso al disfrute del bien. Una de cada cuatro viviendas en España es segunda residencia. Una de cada cuatro viviendas permanece vacía la mayor parte del año.
  6. Nos quieren controlar. Si hasta ahora te has dado cuenta de ello gracias a la pandemia, ¿en qué mundo vivías? Te pondré solo un ejemplo. Tienes en tu mano un dispositivo con la tecnología suficiente para grabar todo lo que haces, dices o recibes. ¿Sabes quién es Malte Spitz? Hay un video Ted que te abre un poco los ojos para que te des cuenta que quien te controla no es el gobierno ahora por la cuarentena.
  7. Nos quieren programar en el miedo. El miedo que llevamos dentro lo hemos alimentado nosotros mismos. Si quieres buscar un responsable del miedo que llevas por dentro, mírate al espejo. 
  8. Nuestros abuelos morirán solos. Esto es inhumano. Si nos preocupan tanto nuestros ancianos, ¿por qué Continua creciendo en España el sector de residencias para la tercera edad?

Mi micro-análisis es el siguiente: Estamos 100% contagiados, no cabe duda.

Estamos contagiados de Ego.

Estamos contagiados de orgullo.

Estamos contagiados de soberbia.

Estamos contagiados de ignorancia.

Estamos contagiados de creencias.

Estamos contagiados de doble moral.

Estamos contagiados de irresponsabilidad.

Estamos contagiados de incoherencias.

El contagio ha sido una manifestación de lo infectados que estábamos por dentro y a día de hoy seguimos sin querer verlo.

El Dr. Li a día de hoy es considerado un héroe nacional en China, un símbolo de lucha. Pero te sugiero que no veas el símbolo que crean terceros para encubrir sus deficiencias, señalar culpables o lavarse las manos. Mira más allá con los ojos de ese oftalmólogo que, en verdad, fue el maestro que quiso enseñar a sus alumnos a comprender una realidad que se tenía que ver con los ojos de la intuición, buscando patrones, leyendo entre líneas, apostando por la coherencia y sugiriendo, quizás sin saberlo, un cambio de consciencia.

Ahora que el universo te propone que anules los sentidos que diariamente has entrenado para vivir en un exterior imaginario, escúchale. Puede que sea hora de que le hagas caso y centres tu atención a otros sentidos, los más sutiles, los que nos conectan con quienes somos en esencia.

Todas las palabras en negrita son links directos a fuentes para que puedas contrastar la información.

Me acompañas, te acompaño.

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Tenemos miedo a morir. Tenemos miedo a la soledad. Pero si tenemos miedo a morir solos, todo se multiplica.

La muerte nos conecta con el propósito de la existencia. Solo que cuando llega esa lección a nuestra experiencia dura un instante y si no la comprendemos de manera profunda y consciente, ese aprendizaje se desvanece y volvemos a empezar. 

Si me acompañas a morir, aprenderemos juntos el valor de la vida humana, el sentido del servicio, el propósito de amor que hay en cada experiencia. 

Si te acompaño a morir, tendré el honor de sentir como tu alma abraza la mía, como un segundo es infinito, como el destino unió a dos “desconocidos” para amar sin esperar nada. Siendo ellos mismos. Aprendiendo el uno del otro sin reservas. Emoción con emoción, mente con mente, alma con alma. 

Gracias por permitirme acompañarte a morir. A conectar con ese gran momento presente, en el que nos damos cuenta por un segundo que la vida y la muerte son lo mismo.  

Gracias por permitirme enseñarte la muerte desde el descanso, desde la gran vulnerabilidad, desde el desvanecimiento del ego y la soberbia. 

Gracias por haber pactado este encuentro, este adiós que en realidad es un hasta pronto. 

Gracias por acompañarme. 

Ahora es cuando puedo darme cuenta que me amabas sin conocerme y yo llevaba toda la vida amándote sin saberlo. 

Gracias a todos los sanitarios y enfermos del mundo.  

Héctor Puche

Mano de mi abuelo pocos meses antes de morir agarrando la de su nieto.

Esa unión, el amor

Como hemos visto en los dos últimos artículos, todo está absolutamente unido. El amor no tiene nada que ver con lo que uno piensa, perciba o sienta. Yo te acepto tal  como eres y actúo desde un propósito de construcción en lugar de destrucción. A pesar de que haya cosas que no me gusten de mi pareja, me adapto porque la valoro y respeto. Por lo tanto, automáticamente, estoy agradeciendo a la persona que tengo a mi lado, y asumo mi decisión y la amo. Como veis está todo ligado.

Y si todo está unido de algún modo, también debemos de tener en cuenta todas aquellas cosas que no deberíamos decir en el amor. Frases como las siguientes deberíamos de borrar en cualquier relación: Leer más

El amor y la consciencia

En el artículo anterior vimos qué era el amor, y el amor nos llevó a la consciencia. Entonces, sería bueno preguntarnos, qué es la consciencia?

Es un conocimiento que tiene el ser de si mismo y de su entorno. Nos tenemos que fijar que es conocimiento y no información. Son aspectos completamente diferentes. Por eso, en el artículo anterior, nada más empezar, os dije que teníamos que experimentar todo aquello que leemos, escuchamos, etc. Si no se experimenta, no se puede conocer. Si no se conoce, no se convierte en verdad. Si no se convierte en verdad no se puede trascender.

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El amor

Antes que nada te quiero avisar de que no creas nada de lo que leas aquí. Y eso por qué? Porque siempre, desde la Fundación Budhi queremos que cada persona lo llegue a verificar por si misma. Que lo viva en primera persona y que lo verifique con su propia experiencia. Eso lo hacemos porque si nos creemos todo lo que nos dicen, estamos sumando creencias. Y eso no lo queremos. Pretendemos que esa información pase de una creencia a una verdad. La evidencia no puede ser transmitida, debe ser experimentada.

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Todos somos terroristas

¿Pero qué estoy escribiendo? ¿Cómo se me ocurre decir eso? Ahora las agencia de inteligencia internacional me tendrán fichado por escribir la palabra prohibida…

Este es un típico escenario de miedo a decir/escribir una palabra que tiene una carga política, social y emocionalmente elevada. Pero, ¿hasta qué punto el terror hace parte de nuestras vidas ya?, ¿desde cuándo?, ¿hasta cuándo?

 

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